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Grupos de Fe
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Los roles en la tarea de la animación

 

El animador de un grupo de fe:

 

    Es aquel enviado para acompañar a los chicos que se les encomienda en el camino de la fe. Es una vocación, no un trabajo. Su protagonismo queda en segundo plano, porque el verdadero protagonista es el Señor, a quien servimos en la tarea de la evangelización.
    Es coherente con el compromiso que ha adquirido. No se trata solo de la hora de grupo, sino también de todo el trabajo previo necesario para dar un servicio de calidad. Es el primero que llega y el último que se va. Por la responsabilidad asumida, debe estar presente en todo momento, no dejando nunca solo a su grupo, a pesar de contar con colaboradores.
    Tiene la tarea de programar, preparar y revisar la reunión junto al resto del equipo animador de su nivel.
    Es el máximo responsable. Como adulto, es quien asume la responsabilidad de todo aquello que ocurre el grupo.
    Es quien dirige la reunión, llevando el peso de la misma, pudiendo delegar en sus colaboradores parte del desarrollo de la ejecución del grupo, nunca de la preparación.
    Tiene la tarea añadida de acompañar a los colaboradores con los que trabaja e iniciarlos en la tarea de la animación.
    Se compromete a continuar su formación como cristiano y como animador, participando fiel y activamente tanto en su grupo de referencia, con los encuentros y retiros programados, como en las jornadas de formación específicas locales e inspectoriales.
    Es el responsable de que la clase o sala que usa se queda recogida, limpia y ordenada.

 

El colaborador:

 

    Es aquel que se siente llamado ayudar en la misión. A pesar de no tener la edad ni la formación necesaria, inicia en el proceso de la animación.
    Asume un compromiso serio a tres niveles (con la pastoral de la casa, el equipo de animadores y con los chicos) de participación y asistencia.
    Ayuda al animador en la ejecución de la reunión en el grupo.
    Es un apoyo del animador para conseguir un buen clima y ambiente dentro del grupo. No tiene la última responsabilidad dentro del mismo, aunque esto no le exime de compromiso como formador y ejemplo para los chicos que tiene a su cargo.
    Participa activamente con su actitud y testimonio en el desarrollo de la reunión, repartiéndose la tarea con el animador para la ejecución.
    Se compromete a continuar su formación cristiana participando fiel y activamente en su grupo de referencia y en los encuentros y retiros.
    Se inicia en el proceso de formación para animadores que se programen desde la casa y la inspectoría.

Juntos trabajan en la construcción del Reino de Dios, con la tarea de formar y acompañar a los chicos y jóvenes que el Señor les confía.

En los grupos de Luz3-4 y Ads 1 habrá un animador por cada grupo, y al menos un colaborador en cada uno de ellos. De esta manera, además de iniciarse en la tarea de la animación respondiendo así a unas inquietudes personales, hacen un servicio de apoyo a un equipo animador para dar una mejor respuesta, y de calidad, al numeroso grupo de chicos inscritos a estas etapas.

Puntos fundamentales del Itinerario de Educación en la Fe:

 

    -Dimensión evangelizadora. Esta dimensión debe estar presente al 100% dentro de la temática a tratar en la reunión de los grupos. Es la esencia del itinerario. No podemos sustituirla o diluirla en moralina. La dimensión catequética está por encima de la moral, y debe ser el punto de partida para ir de la primera a la segunda, no al revés. De lo contrario, nos centraremos y perderemos en los aspectos morales (de la fe) para tocar después superficialmente el contenido evangélico.Es la esencia, la joya de la corona de todo nuestro movimiento del centro juvenil, y es un aspecto que debemos cuidar. Cuando hablamos de catequesis, no podemos pensar únicamente en la etapa de preparación para la primera comunión. TODO ES CATEQUESIS.

 

 

    -Preparación previa de las reuniones. Es fundamental a la hora de programar las distintas reuniones de nuestro grupo. La improvisación es una herramienta útil y práctica para resolver los problemas que puedan surgir inesperadamente y que no podemos controlar, pero no debemos darle más trabajo del necesario. Si todo está programado en base a criterios, poca improvisación hará falta y mayor será la calidad. Programar, por tanto, no es improvisar ni preparar en la media hora previa en la coordinación. Programar conlleva un trabajo previo y una organización de todos los materiales y personas que participan.

 

 

    Tenemos a nuestra disposición materiales y manuales prácticos y muy útiles que nos pueden servir de base para nuestras programaciones. Tampoco es aconsejable usarlos al pie de la letra. Son libros que están pensados para un tiempo concreto, para unos chicos concretos. Ni el tiempo en el que estamos es el mismo, ni los chicos son todos iguales. Por tanto exige un trabajo de adaptar el contenido a la realidad que tenemos.

    Ya van publicándose en la web material renovado del IEF.

 

 

    -Coordinación por etapa. Para garantizar ambos aspectos, es fundamental el papel que desempeña las coordinaciones por etapas o niveles. Esta no debe quedarse como una preparación de la reunión, ni como momento previo para realizar fotocopias o recogida de materiales. Debe ser una reunión en la que se revise la sesión anterior, el tema tratado, la actitud de los chicos, aspectos que han fallado y se deben mejorar… y posteriormente organizar todo lo relacionado con la sesión próxima de grupo (buenas tardes, tema a tratar, aspectos a tener en cuenta…). Por tanto, hablamos de una coordinación con una periodicidad semanal.

 

 

    El coordinador de etapa es el encargado de guiar al grupo en todo ello, exigiendo la realización de todo lo antes dicho y aportando su punto de vista y experiencia en la organización de elementos.

 

 

    Cada etapa deberá establecer periodicidad, día y hora de sus sesiones de coordinación. El coordinador del IEF participará en ellas en la medida de lo posible.

 

 

    -Control de la asistencia y participación. La gran parte de nuestros destinatarios son menores de edad y están a nuestro cargo. Por lo que debemos saber en todo momento que chicos vienen o dejan de venir a cada una de nuestras actividades. Debemos llevar un control exhaustivo de la asistencia. Es tarea del coordinador asegurar que esto se esté realizando y de requerirlo a sus animadores para cualquier duda o problema que se pueda presentar.

 

El coordinador pedirá el control de asistencia a sus animadores cada vez que concluya el trimestre.

 

    -Disciplina y buen comportamiento. Para que la calidad sea grande, debemos conseguir un buen clima y ambiente que propicie el buen desarrollo y funcionamiento de las actividades. Es por eso que debemos ser firmes a la hora de exigir un buen comportamiento. No se trata de mantener una disciplina equiparable a una clase, pero sí adecuada y respetuosa con el resto de chicos y con el animador, que no entorpezca ni imposibilite la ejecución de lo programado. Es por ello que si fuera necesario, el animador de acuerdo con el coordinador, deberá tomar medidas que lo aseguren.

 

 

 

Buenas tardes

Etapa Día y hora Espacio a utilizar
Luz 0-2 Jueves, 17:00 Capilla y teatro
Luz 3-4 Viernes, 17:15 Capilla
Ads 1-2 Viernes, 18:45 Audiovisuales
Ads 3-4 Viernes, 18:45 Teatro FP
Vida Viernes, 18:45 Capilla
Salterrae Miércoles, 21:00 ---

Coordinación

Etapa Periocidad Día y hora Lugar
Luz 0 - 2 Semanal Jueves 18:00 Aula EP
Luz 3 - 4 Semanal Viernes 16:30 Sala Candil
ADS 1 - 2 Semanal Viernes 17:45 Sala Candil
ADS 3 - 4 Semanal Viernes 18:30 Sala reunión CJ
Vida Semanal Viernes 17:00 Sala reunión CJ
Salterrae Mensual --- Sala reunión CJ

 

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